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Comunidades de práctica y de aprendizaje #escenariostec

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Les propongo partir de una idea de aprendizaje participativo, para abordar el tema que quisiera desarrollar: las comunidades (virtuales) de práctica y de aprendizaje. De acuerdo con este enfoque, el aprendizaje es un proceso interactivo de participación en las prácticas culturales y en las actividades compartidas por las comunidades sociales. Se percibe el aprendizaje como un proceso de incorporación creciente como miembro de una comunidad, en la cual la persona debe aprender a comunicarse y actuar de acuerdo a las normas culturales propias del grupo (Gros 2008).

Comencemos por el concepto de comunidad de práctica. Una comunidad de práctica (CoP, por su nombre en inglés -Community of Practice-) es un grupo de personas que comparten una preocupación, un conjunto de problemas o un interés común acerca de un tema, y que profundizan su conocimiento y pericia en esta área a través de una interacción continuada (Wenger 1998). Es un grupo social constituido con el fin de desarrollar un conocimiento especializado, compartiendo aprendizajes basados en la reflexión compartida (valga la redundancia) sobre experiencias prácticas.

A Etienne Wenger y Jane Lave (1991) podemos atribuirles el hecho de acuñar el concepto de CoP. En ese trabajo de 1991 titulado “Aprendizaje situado: participación periférica legítima”, se refleja la idea de que el aprendizaje implica participación en comunidad y que la adquisición de conocimientos se considera un proceso de carácter social. Lave y Wenger utilizaron por primera vez el término comunidades de práctica para describir el aprendizaje mediante la práctica y la participación, al que llamaron aprendizaje situado. Observaron cómo el aprendizaje ayuda a las personas a aprender. Descubrieron que cuando los recién llegados se unen a un grupo ya establecido o a la comunidad, pasan algún tiempo observando inicialmente y realizando tareas simples para aprender el funcionamiento del grupo y cómo participar. Estos autores describen este proceso de socialización como “participación periférica legítima” (Santamaría 2010).

La teoría del aprendizaje social considera a las comunidades sociales como lugares privilegiados para la adquisición y creación de conocimiento. Tales comunidades constituyen el contexto para desarrollar una práctica como un proceso activo, dinámico e histórico de participación en la negociación de significado en el que paralelamente se construyen las identidades de los participantes y su aprendizaje (Garrido 2003).

Para aquellos que dominen el inglés, podemos ver al propio Wenger explicando el concepto de CoP.

O pueden acceder a la transcripción en español de esta entrevista.

En una comunidad de práctica son cruciales tres dimensiones:

  • El dominio: puesto que una comunidad de práctica se enfoca sobre un dominio de interés compartido, hay objetivos y necesidades comunes, se negocian significados.
  • La comunidad: para alcanzar sus intereses, los miembros se comprometen en actividades y discusiones conjuntas, colaboran, comparten  conocimientos, construyendo relaciones en este proceso.
  • La práctica: los miembros desarrollan un repertorio compartido de recursos: experiencias, historias, herramientas, formas de manejar problemas recurrentes.

En principio, e históricamente en su origen, las comunidades se referían a redes de organización de personas y estructuras “presenciales”. El conocimiento fluye y se distribuye en la plataforma creada y anidada con las herramientas adecuadas. La existencia de internet potencia la dimensión de flujo posible entre los nodos de una comunidad.


El rol de las comunidades de práctica en la era digital

Recojo algunas ideas de Tony Bates sobre este tema, quien si bien no es un experto en CoP, constituye uno de los referentes en educación a distancia y sus aportes son bien considerados en la comunidad educativa.

Las CoP constituyen poderosas manifestaciones de aprendizaje informal. Generalmente evolucionan naturalmente para contemplar los intereses compartidos y los problemas comunes. Debido a su naturaleza, tienden a existir por fuera de las organizaciones de educación formal: sus integrantes no buscan una certificación formal sino más bien ser mejores en lo que hacen. Además, no dependen de ningún medio particular: sus participantes pueden encontrarse cara a cara en el trabajo, socialmente, o en la virtualidad. Cabe destacar que las comunidades de práctica pueden ser muy efectivas en el mundo virtual, en el cual el contexto de trabajo es complejo, volátil, incierto y ambiguo. Una gran parte del mercado del aprendizaje a lo largo de toda la vida se ocupará con comunidades de práctica y autoaprendizaje, a través del aprendizaje colaborativo, el compartir experiencias y conocimiento, y el crowdsourcing de ideas y desarrollos. Este tipo de aprendizaje informal resulta especialmente valioso para organizaciones no gubernamentales o de caridad tales como la Cruz Roja, Geenpeace, o UNICEF, o pertenecientes a gobiernos locales, que buscan formas de involucrar comunidades en sus áreas de operación. Al ser libres y abiertas, estas comunidades de aprendices constituyen una alternativa en posición de competir con programas académicos de mayor costo ofrecidos por las universidades. Estas iniciativas generan presión sobre las universidades para generar instancias más flexibles de reconocimiento del aprendizaje informal, como forma de mantener su monopolio en la acreditación terciaria.

Como señala Gros (2008), la visión de las aulas como comunidades de aprendizaje tiene muchas similitudes con la idea de Wenger (1998) de comunidades de práctica. Si bien en la actualidad se utilizan los términos de comunidad de aprendizaje, comunidad de práctica, círculos de aprendizaje, comunidades de conocimiento, comunidades de aprendices, etc., como casos que enfatizan el aprendizaje como construcción social, existen diferencias entre ellos. Muchos autores no diferencian las CoP de las comunidades de aprendizaje. La diferencia fundamental está en el dominio: su objetivo es el aprendizaje.

Riel y Polin (2004, citado en Gros, 2008) diferencian tres tipos de comunidades de aprendizaje de acuerdo a sus distintos focos de actuación, como vemos en el siguiente cuadro:

Análisis de las comunidades de aprendizaje

Análisis de las comunidades de aprendizaje. Tomado de Santamaría (2010)

Las comunidades centradas en la tarea son comunidades de aprendizaje que se reúnen para trabajar sobre un tema o problema común, creando conocimiento a través del proceso de formación e intercambio del grupo.

Las comunidades de aprendizaje centradas en la práctica son aquellas formadas por profesionales cuyo objetivo es mejorar el conocimiento sobre su propia práctica. Para lograrlo, se basan en la creación de conocimiento a partir de las experiencias de sus miembros. Pueden estar formadas por profesionales de los ambientes más diversos, por ejemplo, comunidades de software libre.

Otro enfoque posible para la creación de comunidades de aprendizaje es la búsqueda del avance del conocimiento en un tema o campo particular de investigación, constituyendo entonces comunidades centradas en el conocimiento. El núcleo en este caso lo constituye el diseño de la representación del pensamiento de la comunidad que da cuenta de los avances del conocimiento que se van registrando.Pueden desarrollarse tanto en la investigación profesional como en el campo educativo formal y no formal.

Creación colaborativa de imágenes y frases a partir de la consigna de buscar una imagen conceptual que represente el vínculo entre la cultura digital, la educación y el rol docente. ¿Cómo se ve interpelado nuestro rol docente en este nuevo escenario de tecnologías en red?

La comunidad teje su red: Creación colaborativa de imágenes y frases a partir de la consigna de buscar una imagen conceptual que represente el vínculo entre la cultura digital, la educación y el rol docente. ¿Cómo se ve interpelado nuestro rol docente en este nuevo escenario de tecnologías en red?


Bibliografía citada

Garrido, A. (2003). El aprendizaje como identidad de participación en la práctica de una comunidad virtual.

Gros, B. (2008). Aprendizajes, conexiones y artefactos: la producción colaborativa del conocimiento. Barcelona: Gedisa.

Lave, J. y Wenger, E. (1991). Situated learning: legitimate peripheral participation. Cambridge: Cambridge University Press.

Riel, M y Polin, L. (2004). Online Learning Communities: common ground and critical diferences in designing technical environments. En Barab, S. A., Kling, R., & Gray, J. H. (Eds.), Designing virtual communities in the service of learning (pp. 16-20). New York: Cambridge University Press.

Santamaría, F. (2010). Comunidades online: Comunidades de práctica y de aprendizaje. Material del curso Ecosistemas digitales de Aprendizaje, Maestría Virtual Educa, Universidad de Panamá.

Wenger, E. (1998). Communities of practice: Learning as a social system. Cambridge University Press.

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Author: Adita

Bióloga, paleontóloga, tecnóloga educativa (por orden de aparición). Docente universitaria. Investigadora. Mirando el mundo desde el mejor lugar (Rocha, Uruguay). Biologist, palaeontologist, educational technologist (in order of appearance). University teacher. Researcher. Looking the world from the best place (Rocha, Uruguay).

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